El ambiente familiar dentro de la espiral delirante

Conceptualización del delirio des de una perspectiva cognitiva

Hasta la fecha, diferentes modelos explicativos han intentando dar cuenta de la génesis y el mantenimiento de la experiencia delirante. En esta línea, una de las propuestas más empíricamente productivas, es sin duda, la aproximación cognitiva al delirio, que se ha centrado en esclarecer cuales son aquellos procesos cognitivos vinculados en la aparición de fenómenos delirantes particulares, como por ejemplo, el delirio paranoide. Los modelos cognitivos del delirio paranoide han atribuido un papel etiológico fundamental al estilo atribucional, las emociones negativas, los sesgos cognitivos y la baja autoestima y/o autoconcepto disfuncional (Freeman, 2007; Bentall et al., 2001; Freeman & Garety, 2014).

Contribución de los mecanismos interpersonales

Ahora bien, el papel que juegan determinados procesos interpersonales en la experiencia cognitiva del sujeto ha sido minoritariamente contemplado por estos modelos, nos referimos al papel contribuyente del ambiente familiar en la formación y el mantenimiento del delirio. Determinados procesos interpersonales que derivan del ambiente familiar, como la presencia de alta Emoción Expresada (EE) en familias de pacientes con esquizofrenia, han sido infrarepresentados en estos modelos.

En un estudio anterior, Barrowclough y sus colaboradores (2003) hallaron una asociación entre el efecto que ejercía el ambiente familiar sobre la autoevaluación negativa y los síntomas positivos; específicamente, las actitudes críticas de los familiares se asociaron a un incremento de la autoevaluación negativa en los pacientes. Posteriormente un segundo hallazgo reportó que la autoevaluación negativa mediaba la asociación entre el ambiente familiar y los síntomas paranoides de los pacientes.

Un modelo integrador

Frente a esta evidencia, autores como Kesting y Lincoln (2013) propusieron un modelo cognitivo en el cual integraron la influencia que podía ejercer el estrés interpersonal (p.ej. derivado de un ambiente familiar negativo) sobre el autoconcepto interpersonal y finalmente sobre la génesis y el curso de la paranoia, sugiriendo la existencia de un círculo vicioso entre el estrés interpersonal, el autoconcepto interpersonal y los delirios paranoides.

Siguiendo el modelo propuesto por Kesting y Lincoln (2013), Hesse y sus colaboradores llevaron a cabo un estudio de seguimiento longitudinal en el 2015 en una muestra de pacientes con esquizofrenia. El principal objetivo del presente estudio fue corroborar empíricamente que el estrés interpersonal que se deriva de un ambiente familiar disfuncional tiene un impacto sobre el autoconcepto interpersonal, es decir sobre la forma en la que el paciente se percibe a sí mismo en relación a los demás, y esto contribuye a la formación del delirio paranoide. Los resultados reportaron que la presencia de delirios paranoides en la primera evaluación predecía una atmósfera familiar negativa 12 meses después. Además, una atmósfera familiar negativa en la primera evaluación se halló relacionada con el desarrollo de autoconceptos interpersonales negativos 12 meses después. Finalmente, los autoconceptos interpersonales negativos en la primera evaluación se asociaron con la presencia de paranoia 12 meses después. Los resultados sugieren que podría existir un círculo vicioso entre una atmósfera familiar negativa que conduzca a la creación y mantenimiento de autoconceptos interpersonales negativos, lo cuáles al mismo tiempo podrían inducir a la paranoia. Además resulta importante señalar que estos resultados no sólo prueban el modelo hipotético de Kesting y Lincoln (2013) frente a una situación en la que las variables no están relacionadas, sino que los resultados excluyen un círculo vicioso en el que el círculo se mueve en la dirección opuesta.

Los hallazgos reportados por el presente estudio indican que los modelos teóricos sobre la formación y el mantenimiento de la paranoia deberían incluir a los autoconceptos interpersonales y la atmósfera familiar como posibles factores explicativos.

Implicaciones clínicas

Evidentemente, aparte de contemplar cómo influye el ambiente familiar disfuncional y los autoconceptos interpersonales en la formación y el mantenimiento de la paranoia, es indispensable que ambas variables sean motivo de valoración e intervención dentro de un proceso terapéutico. De esta manera, la posibilidad de mejorar los autoconceptos interpersonales gestionando de forma efectiva un ambiente familiar negativo y reduciendo así la probabilidad de presentar delirios paranoides, podría dar lugar a nuevas perspectivas de tratamiento para una implementación más amplia de intervenciones psicosociales eficaces para los pacientes y sus familiares.

Lídia Hinojosa Marqués

PSYRIS BCN

Universitat Autònoma de Barcelona

Red de Investigación de Excelencia "Promosam"

 

El presente artículo del que se pretende ofrecer un breve resumen lleva por título: El Ciclo Vicioso de la Atmósfera Familiar, los Autoconceptos Interpersonales y la Paranoia en la Esquizofrenia (Hesse et al., 2015). Realmente el título se explica por sí solo y ya nos sugiere que existe una relación de intensidad circular entre sus componentes; ahora sólo nos falta llevar a cabo la dificultosa tarea de interrumpir la trayectoria de este círculo vicioso.