Primero de todo hay que señalar que es una percepción subjetiva sobre nosotros mismos. Por lo tanto, el sujeto y el objeto de esta “percepción subjetiva” es la misma persona. Además, esta puede no ajustarse a la realidad, esto es, podemos tener una autoestima elevada no justificada objetivamente, o al revés. En general podríamos definir la autoestima como una actitud, compuesta de cogniciones y afectos, hacia nosotros mismos, siendo una de sus características la heterogeneidad. Por ejemplo, entre las personas con una autoestima elevada podríamos encontrar aquellas que aceptan sus buenas cualidades objetivamente, pero también aquellas con una actitud narcisista, defensiva o engreída.

RENDIMIENTO ACADEMICO

            La mayoría de estudios revisados en este apartado no respaldan que la autoestima tenga un efecto causal directo sobre el éxito académico. Algunos encuentran ligeros efectos positivos de la autoestima sobre el rendimiento escolar, y otros todo lo contrario, sugiriendo que fomentar la autoestima positiva podría incluso limitar el rendimiento. Si que se han encontrado relaciones positivas entre una autoestima elevada y el éxito escolar, pero es más probable que la autoestima alta sea la consecuencia del buen rendimiento escolar y no la causa.

RENDIMIENTO EN EL TRABAJO

            Una autoestima alta nos ayuda a persistir delante de los fracasos o las tareas más difíciles. En este contexto, las estrategias de autorregulación son más eficaces en las personas con una autoestima elevada que en las personas con una baja autoestima. En general, no existe evidencia clara y específica de que una autoestima alta conlleve un mayor rendimiento laboral. Y, aunque si que se observa una cierta correlación positiva entre la autoestima y el desempeño en el trabajo, es muy probable que ello se deba a que el éxito en el desempeño de tareas alimente la autoestima. Los autores del artículo sostienen que son necesarios más estudios, con medidas más objetivas y de tipo longitudinal, para esclarecer estas relaciones.

RELACIONES INTERPERSONALES

            Las personas con una autoestima elevada suelen verse como más populares, con mejores habilidades sociales, y de mayor éxito social que las demás personas. Pero cuando estas valoraciones son realizadas por otros (compañeros, profesores o parejas) no se encuentran diferencias en estas medidas entre las personas con una alta o baja autoestima. Además, las personas con una elevada autoestima, debido a su orgullo, pueden provocar reacciones negativas en los demás, así como desarrollar una cierta tendencia a enemistarse con los otros.

            Tampoco parece que la autoestima elevada contribuya demasiado en el liderazgo de grupos, eso si, las personas con una autoestima alta tienen una mayor participación dentro de los grupos de trabajo y quizá por ello son mejor valoradas. Además muestran un sesgo a favor del propio grupo, pero ello puede provocar también una mayor confrontación con otros grupos. Los resultados mas consistentes son en relación a la iniciación de relaciones y contactos. Así, el tener una buena autoestima predispone a iniciar más relaciones, a proponer más acciones dentro de un grupo, a salir de una relación no favorable, y en general, a tener más iniciativa.

AGRESIVIDAD Y CONDUCTA ANTISOCIAL

            Las medidas simples de autoestima no son buenas predictoras de la agresividad, aunque el narcisismo (caracterizado por un elevado autoconcepto) se asocia a respuestas o represalias agresivas. La mayoría de estudios encuentran solo asociaciones vagas entre la autoestima y la delincuencia, y aunque existen indicios de que una autoestima elevada predispone a la conducta antisocial, también se ha encontrado que una baja autoestima comporta una mayor externalización de la conducta. Los autores sugieren que la autoestima simplemente intensifica las tendencias, ya sean de carácter antisocial o prosocial. Por ejemplo, las personas que piensan bien sobre si mismas están tan presentes en los grupos que perpetran el bullying, como en los grupos que se enfrentan a él y defienden a las victimas.

FELICIDAD Y DEPRESION

            Una de las relaciones mas claras de la autoestima es con la felicidad, la gente con una alta autoestima se siente más feliz, y es menos propensa a la depresión. Pero no podemos afirmar que la alta autoestima sea la causa de la felicidad, la investigación en ningún caso demuestra esta relación causal. Quizá el éxito profesional, académico, en la relaciones, etc., además de una cierta predisposición o temperamento a sentirse bien, sean causas de la felicidad y una buena autoestima. En lo que si se ponen de acuerdo la mayoría de estudios es que, bajo ciertas circunstancias, una autoestima baja conlleva peores consecuencias a nivel de depresión y enfermedad física. Además, tener una buena autoestima no permite disfrutar más de las emociones positivas.

SALUD Y CONDUCTAS DE ABUSO

            Parece que existen ciertas correlaciones entre la salud física, la longevidad y la autoestima, aunque son necesarios más estudios para confirmar las vías causales. Donde si podemos decir que una buena autoestima es un factor de protección es en la bulimia. Además, en general podemos decir que la baja autoestima es un factor de riesgo para los trastornos de la conducta alimentaria. Parece que hasta la fecha no existen relaciones claras entre el abuso de alcohol, nicotina u otras drogas y la autoestima. Los estudios muestran resultados contradictorios, pero parece claro que la autoestima baja no es de por si la causa de estas adicciones. Es más, gente joven con una alta autoestima pueden estar más dispuestos a la experimentación que los demás. Respecto a la actividad sexual temprana, o al embarazo en la adolescencia, tampoco se ha encontrado una relación causal con la autoestima. Aunque algunos patrones predicen que la autoestima elevada reduce la inhibición sexual y ello podría llevar a las mujeres a tener practicas sexuales más libremente, y a las personas en general a aceptar con más facilidad sus tendencias homosexuales.

SUMARIO

            En general los beneficios de una autoestima alta se concentrarían en dos categorías: fomentar la iniciativa y mejorar los sentimientos agradables. Pero no se encontraron beneficios claros en programas para potenciar la autoestima de manera general, ya que fomentar una autoestima alta de manera indiscriminada puede llevar también a conductas no deseables o desadaptativas como el narcisismo. Donde si pueden tener efecto estos programas es en personas que experimenten un fuerte sufrimiento emocional debido a su baja autoestima o en grupos de pacientes psiquiátricos. Los autores recomiendan utilizar el reconocimiento y el halago para incrementar la autoestima solo como refuerzo para aquellas conductas socialmente deseables y la mejora personal. Por ello es indispensable cultivar la autoestima siempre en relación a las normas éticas y culturales deseables, para el crecimiento positivo tanto de la propia persona como de la sociedad que la rodea.

Manel Monsonet Bardají.

Universitat Autònoma de Barcelona.